Cuando percibas que hace falta la comunicación, tal vez sea tarde para hacerlo


NOVEDAD EDITORIAL

lunes, 28 de julio de 2008

Hacia dónde va la medicina: La visión de Chopra


El periodista Andrés Oppenheimer realizó un programa especialmente dedicado a desentrañar “Hacia dónde va la medicina” y no tuvo mejor idea que tomar como eje de su cobertura a Deepak Chopra, el eminente médico indio radicado desde hace años en California, a quien en 1990 la Revista Times reconoció como “uno de los Íconos y Héroes del Siglo”. Chopra es un ferviente defensor y divulgador de la medicina ayurvédica y a sus 61 años, le reconoció a Oppenheimer no haber probado en su vida un remedio, ni siquiera una aspirina. Pero más allá de lo personal, este hombre sobre quien se deshacen en elogios, innumerables referentes del mundo de la filosofía, la ciencia, la política, la medicina alopática (tradicional) y ni hablar de las medicinas alternativas, dejó frases que ayudan a entender el por qué de varias de las cuestiones esenciales que nos rodean. “El 80% de los remedios que se consumen en occidente no van al fondo de la enfermedad que buscan curar; el 32% de los pacientes hospitalarios de los EE.UU sufren de enfermedades fruto de la sobre medicación y la mayoría de las publicaciones científicas están financiadas por los laboratorios de la industria farmaceútica”, manifestó Chopra ante un azorado entrevistador que está vinculado a la crema y nata de stablishment americano (donde reinan los laboratorios medicinales).

Los detractores de Chopra le endilgan el imperio creado en torno a su figura (que reposa en las nada austeras geografías de La Jolla, California), un sitio ciertamente diferente de las inclementes calles de Calcuta, donde Chopra se crió. Pero hay una contracara a esas críticas, que por supuesto no dejan pasar por alto los fuertes honorarios que Chopra percibe por sus charlas, amén de las regalías que generan sus 28 libros que ya están traducidos a 30 idiomas: Nada de lo que dice y hace el Doctor Chopra tiene efectos colaterales ni contraindicaciones. A pesar de su fuerte sesgo oriental, el bueno de Deepak ha sabido asimilar una práctica netamente protestante de la sociedad estadounidense, esa que fundó Max Weber en su “Etica del Capitalismo” y que establece que no es ningún pecado ganar dinero. Los pecados (para quienes son creyentes), en todo caso están en el mal uso de ese dinero y en esto es en donde Chopra seguramente puede sacar una fuerte distancia ética, de algunas “empresas de la fe y la calidad de vida”, como los Pastores electrónicos que frecuentemente almuerzan en la Casa Blanca con la familia Bush o tantos vendedores de píldoras milagrosas que se publicitan a través del ¡Llame Ya!.

Chopra es además un habilísimo comunicador que a través de sus charlas convence y vence a los prejuicios (¡en Argentina hay para hacer dulce!) y sus libros son apenas una de las varias vías de contacto con un público que aguarda ansioso cada salida de algún título suyo.

En tanto, los seres de carne y hueso que nos levantamos y acostamos luchando con nuestras dolencias físicas y nuestras falencias espirituales, recibimos algunas señales de que se puede vivir mejor. El doctor Claudio Lam, un especialista en medicina china que también entrevistó Oppenheimer, dejó un mensaje esperanzador al respecto: “no hace falta ser millonario para meditar todos los días 20 minutos; no hace falta ser millonario para tener prácticas de vida más sanas como el respirar y comer mejor y caminar más”. Siempre encontraremos excusas para no hacerlo, como también hay excusas para no hacer tantas otras cosas que nos reconciliarían con lo mejor de nuestra especie. Para terminar, otra gran enseñanza de Chopra: “…cuando amamos generamos hormonas de poderoso efecto antidepresivo y rejuvenecedor. No hay medicina más efectiva que el amor”. Si él lo dice…

Recomiendo: “Conocer A Dios. El viaje hacia el misterio de los misterios”, una obra maestra de Chopra. De este libro dijo el Dalai Lama: “Felicito al Dr. Chopra por este libro maravilloso que toca el tema de la espiritualidad con una visión científica. Estoy totalmente de acuerdo en que si queremos cambiar el mundo, hemos de empezar por cambiarnos a nosotros mismos”.

domingo, 20 de julio de 2008

LOS 10 ERRORES DE COMUNICACIÓN DEL GOBIERNO


1. No hubo mando único. Se habla peyorativamente de la sociedad política que conforman la Presidenta y su marido, pero también tiene sus ventajas como por ejemplo la de establecer un juego de roles de discurso blando y discurso duro, que evidentemente no existió. Se vio otra cosa: una superposición de roles y discursos en el que ambos se enredaron. El gobierno enfrentó a una estrategia de comunicación muy bien pensada, surgida de un mando único donde nadie de los cuadros medios hablaba sin ser autorizado por los 4 referentes de la Comisión de Enlace. Ni siquiera las apariciones de Alfredo De Angelis fueron inorgánicas, formaron parte de ese juego de buenos y malos, duros y negociadores, establecido de antemano.

2. Discurso de aglutinación de adversarios. La estrategia de comunicación empleada por el Gobierno, terminó haciendo lo contrario de aquel precepto inglés del “divide y reinarás”. Hay tantos matices segmentados de comunicación como partes se agrupan en la vereda de enfrente. Y en la vereda de enfrente había grietas por dónde ensayar estrategias diferenciadas.

3. El eje de discurso centrado en la Sociedad Rural es anacrónico. Ha pasado mucho tiempo desde los paseos en carroza de Onganía y Videla, sobre la arena de la SRA en Palermo, que muchos de los jóvenes clase media de hoy, no vieron y no sufrieron. A ese público (que fue el más dinámico con sus cadenas de e-mail), lo hubiera sensibilizado mucho más otro tipo de ejes como el ecológico, que se trata en detalle más adelante.

4. Subestimó el poder de fuego comunicacional de sus adversarios. El emblema de esto fue el mini 17 de octubre que le organizaron a Alfredo de Angelis, cuando nada menos que un sábado a la mañana y con todas las cámaras de TV nacionales en Gualeguaychú, montaron una parodia de arresto que terminó por empujar automáticamente a las calles de las principales ciudades del país, a las pocas cacerolas que aún no habían sonado.

5. Eligió muy mal a sus voceros. Luis D`Elía, Edgardo Depetris o Guillermo Moreno, no son precisamente un pasaporte para conquistar a la sensible clase media argentina, esa misma que Eduardo Buzzi radiografió al decir que “hay mucha gente que sólo tiene dos macetas en su balcón y se solidarizó con el campo”

6. No manejó los tiempos en la confrontación de discursos ni de actos. Esto quedó patéticamente al descubierto cuando en los dos actos de “cierre de campaña” del martes 15, le dejaron otra vez servido el festín a los noticieros televisivos de la tarde/noche, con el campo cerrando la jornada. Ninguno de los dos actos se inició a horario especulando con eso y el gobierno no tuvo un Plan B para introducir algún elemento novedoso que sacudiera la tendencia derrotista, que ya preanunciaban las concurrencias a cada acto.

7. No aprovechó los recursos comunicacionales disponibles. Sólo en los primeros meses del retorno de la democracia, allá cuando Raúl Alfonsín comenzaba a gobernar, se apreció una alianza tan fuerte entre un gobierno y un núcleo importante de artistas e intelectuales como los que puede mostrar el gobierno K. Desde el 11 de marzo hasta el 15 de julio, ¿no hubo ninguna posibilidad de articular una herramienta comunicacional con esos mismos artistas e intelectuales, que tuviese más punch que una solicitada?

8. Perdió la batalla por la comunicación informal (vía pública e Internet). Mientras los celulares acusaban fuertes huellas de las poco espontáneas cadenas de mail enviadas por los estrategas de la Comisión de Enlace ruralista, ninguna respuesta pudo advertirse por parte del gobierno ni de sus aliados. Un hecho pinta la orfandad oficial: en las adyacencias de la sede del PJ capitalino en calle Matheu, no hubo el menor temor por parte de entidades ruralistas como Pampa Sur, para empapelar muros y columnas en las narices del aparato de Néstor Kirchner.

9. No supo instalar el eje comunicacional que más contradicción genera entre la clase media y el Campo: el ambiental. Véase por ejemplo el texto enviado por el presidente de la FUNAM, Raúl Montenegro, que consignamos debajo de esta columna. ¿Cómo se hubiese sentido Alfredo de Angelis frente a sus vecinos de Gualeguaychú, ante una estocada comunicacional a fondo sobre las evidencias de toneladas de agroquímicos que los campos de Entre Ríos vuelcan en el río Uruguay?. Según expertos, este pasivo ambiental es muy superior al que podría causar Botnia.


10. Eligió un muy mal momento para enfrentar al Grupo Clarín. El grupo empresario comunicacional más beneficiado por la biotecnología agropecuaria, fue embestido de manera torpe y sin medir su contragolpe multimedia. Esto es tan evidente que no merece mayores explicaciones, hasta el cadete de un medio periodístico lo sabe.

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MONOCULTIVO DE CEREBROS
Por Raúl A. Montenegro


Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías.
Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero.
Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita.
Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.

Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas.
Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.
Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1.200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.
Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.
Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.

Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.
Qué duro es saber que miles de Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.

Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos.
Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia Boliviana.
Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo.
Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía no nacieron.
Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.
Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel.
Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.
Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.
Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.

Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua. Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.

(*) Biólogo. Premio Nóbel Alternativo (Estocolmo, Suecia) Presidente de FUNAM (Fundación para la Defensa del Ambiente) Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) montenegro@funam. org.ar
www.funam.org.ar

martes, 1 de julio de 2008

Por qué está fallando la comunicación (primera parte)

LA COMUNICACIÓN ESTÁ FALLANDO PARADOJICAMENTE EN EL MOMENTO EN EL QUE MAYORES RECURSOS TECNOLÓGICOS Y HUMANOS SE DIPONEN PARA OPTIMIZAR LA CONECTIVIDAD ENTRE PERSONAS E INSTITUCIONES. En la era de internet, y los sofisticados dispositivos móviles como I Phone, Black Berry, Palm Treo o Ipaq, se asiste al más ridículo catálogo de fallas de comunicación, por parte de funcionarios, empresarios y comunicadores, atiborrados de recursos tecnológicos.
NUNCA ANTES SE DISPUSO DE TANTOS CANALES DE COMUNICACIÓN Y POCAS VECES TAMBIÉN SE HAN REGISTRADO TAN SERIOS PROBLEMAS PARA ESTABLECER DIALOGOS A TODAS LUCES NECESARIOS.
En primer lugar bueno es asomarse al escenario global y comprobar que aquello que ocurre en nuestro medio con la mala comunicación, también ocurre en otras latitudes. La propia Hillary Clinton no escapó a las fallas de comunicación en su estrategia de campaña, para las primarias de su partido. Allí están las consecuencias a la vista con Obama ya entronizado como candidato demócrata para las próximas presidenciales de los EEUU. Mientras la senadora repasa cada paso de su accidentado trayecto, su contrincante es citado como caso de estudio en ciertos think tank de comunicación por sus aciertos sobre todo en materia de recaudación de fondos por canales informales como internet y por su eje discursivo basado en una estrategia de comunicación que privilegió el contacto más cercano y desacartonado con los ciudadanos medios.
Como le ocurriera a Mrs Clinton, tampoco ha sido un manual de buenas prácticas en comunicación, lo hecho por monsieur Sarkozy y su mezcla continua de alcoba y protocolo de estado. A tipos tan particulares como los franceses, no les resulta aceptable semejante confusión de escenarios. Allí están también los resultados con una imagen presidencial gala en franca caída.
Sin embargo hay una diferencia abrumadora entre los casos antes citados y lo que ocurre en nuestro país, por el lado de las consecuencias que traen aparejadas las malas o ausentes estrategias de comunicación de los dirigentes. En los EE.UU o en Francia, el escenario institucional no se reciente por los desaciertos comunicacionales de sus líderes. ¿Hace falta entrar en detalles sobre cómo funciona esto mismo en la Argentina?.
La siguiente pregunta a formularnos sería si la comunicación disimula las falencias políticas y es probable que las respuestas vayan en dirección afirmativa y con una urgente aclaración: disimular no es solucionar. Sin embargo disimular errores permite ganar tiempo, cosa que en política (incluso corporativa), puede ser muy útil en tanto ese tiempo se invierta en rediseñar la estrategia. En la actividad empresarial esto generalmente se hace, en la actividad política sencillamente no. ¿Por qué la misma sociedad que interpreta como un acto de madurez de parte de un empresario el reconocer su error, interpreta como una debilidad política que un funcionario reconozca también su error?.
La sociedad argentina no ha perdido su fuerte sesgo hipócrita y hasta la clase periodística hace gala de una paradoja que resulta cruel en este tiempo: se pide de las máximas autoridades actos de humildad y autocrítica (que ningún formador de opinión pública por otra parte hace) y se señala debilidad en el ejercicio de la autoridad, cuando esas mismas autocríticas aparecen de boca o en los hechos de los funcionarios.
Falta humildad en las autoridades, falta sinceridad en los ciudadanos y falta coherencia en los formadores de opinión, que como ya es sabido no forman opinión en un solo sentido (el de los ciudadanos ávidos de información), sino que también forman opinión en los funcionarios que están cada vez más necesitados de conectividad con la sociedad. Más que fallas de comunicación, estamos asistiendo al espectáculo complejo de una comunicación que en las letras de molde de los grandes diarios, expresa una uniformidad de paradigmas, sintetizados en los siguientes ejes:
· Autoridad-gobernabilidad-órdenes, por oposición a:
· Debilidad-ingobernabilidad-estado de asamblea
Hay otro enemigo mortal de la buena comunicación política y es la celeridad de los tiempos. El ordenador sobre el que escribo estas líneas, está montado sobre una plataforma informática que ha aumentado su velocidad en progresión geométrica, desde aquel paleolítico Pentium I que soportaba los primeros procesadores de texto a hoy. Hasta los deportes acusan un fuerte cambio en la velocidad y se valora paradojalmente a aquellos que en el vértigo son capaces de aportar su cuota de pausa, paso imprescindible para la serenidad y la mejor resolución. A Arturo Illia lo denostaron con el mote de “tortuga”, quien sabe si acaso por nefasta oposición con otros presidentes cuya “rapidez” nos depositó en donde estamos. Acaso el mejor ejemplo de paradoja en la comunicación política, sea aquel “…dicen que soy aburrido”, que comunicó impecablemente la idea elaborada por un mago de la propaganda política, que obvió el pequeño detalle de no sopesar si su “cliente” respondería en la práctica a semejante carga de expectativas. Después de todo, a ese mismo presidente algún opinólogo de revista política seria, lo profetizó como “el Kennedy argentino”… y siguen las firmas.
La comunicación puede disimular errores, pero no hacer milagros…



LA EXCEPCIÓN: EL CASO DE LA CORTE
Los problemas de comunicación en el marco institucional encuentran su excepción en el caso de la Corte Suprema de Justicia, una de las instituciones más denostados y desprestigiadas de la década de los 90. Luego de aquel negro periodo en el que nuestro máximo tribunal jurídico se sumergió en el fangal, la impronta de sus nuevos integrantes y el prestigio de esos mismos juristas, han oxigenado a la Corte y la van reconciliando con los ciudadanos de a pie, sobre todo aquellos que no tienen como patrocinadores a los mejores o más mediáticos estudios de abogados, esa inmensa marea de ojos y oídos que durante la década en la que se transfirió buena parte del patrimonio nacional, se mantuvo pasiva aunque fuera del paragüas que esa misma Corte colocaba sobre las cabezas de los pocos que hacían negocios con el capital de muchos, como luego ocurrió con el tristemente célebre corralito. La incomunicación de aquella Corte de los 90 con la sociedad, es simétrica a su desprestigio. Ese camino desandó esta nueva Corte que hoy tenemos, en la cual algunos de sus integrantes no temen dar declaraciones y hasta permitirse presenciar algunos actos en los que se los ve como más cercanos al común de los mortales. Hay allí una nueva forma de vincularse con los ciudadanos, una estrategia de comunicación que probablemente no provenga de ningún gurú de esos que fatigan los pasillos de ministerios o de la propia Casa Rosada. La elevada y fuera de toda discusión, capacidad intelectual de los miembros de esta Corte, es el reaseguro de una comunicación que simplemente fluye…

sábado, 7 de junio de 2008

EL PERIODISMO DEBE SER ALTERNATIVO


Dedicado al periodista que sigo admirando profundamente
Jorge Guinzburg




















"EL HOMBRE ESTA CONDENADO A SER LIBRE", Jean Paul Sartre


El día del periodista se ocupa de actualizar cada año, algunas cuestiones que no son para nada menores si se piensa que atañen nada menos que a la relación entre la información y los ciudadanos, que precisan ese insumo para confluir en ese gran estado colectivo que es la Opinión Pública. La opinión pública es la misma que vota y también la que consume (cuestión central en un sistema capitalista). En una sociedad como la argentina, que elige sus autoridades democráticamente pero sin hábitos democráticos, el rol de los medios de comunicación es por demás trascendente. Hay un gran debate inconcluso sobre el rol de los medios como formadores de opinión, por eso son tan temidos por el poder. Cuando un país tiene una tan baja fortaleza institucional (veamos sin ir mas lejos lo que son hoy los partidos políticos que deberían ejercer la oposición), se empalidece la frase de Marshall Mac Luhan, uno de los padres fundadores de la Comunicación, que afirma que EL MEDIO ES EL MENSAJE. Pareciera más pertinente afirmar que en la Argentina de hoy EL MEDIO NO SOLO ES EL MENSAJE SINO PARTE DEL PODER. Ya ni siquiera se es cuarto poder, de lo contrario qué puede decirse de un grupo económico que tiene:
1. El diario nacional de mayor tiraje
2. El canal de TV por aire más visto
3. El canal de cable de noticias más visto
4. Parte accionaria predominante en la principal empresa productora de papel de diario.
5. La empresa proveedora de servicios de internet que más clientes tiene en el mercado local
6. Parte accionaria predominante en una de las mayores agencias de noticias
7. Monopolio en la televisión por cable
8. Una red más que respetable de estaciones radiales tanto en AM como en FM en Buenos Aires y el interior del país…
… y la exposición rural más importante de la Argentina y una de las más importantes de América del Sur.
Hasta mediados de los 90, La Nación era el diario más afín a los sectores rurales. El diario de la familia Mitre-Saguier-Noble, siempre tuvo una sólida relación ideológica-económica-política con lo más tradicional del campo argentino. Esos mismos sectores cuyo emblema es la Sociedad Rural Argentina. Con la llegada de la biotecnología y las semillas transgénicas a mediados de los 90, el campo argentino se dio vuelta como una media y “la tribuna de doctrina” mantuvo la vinculación con el negocio de las cabezas de ganado (cada vez más acorraladas por el avance sojero), pero el diario “del desarrollismo” se apoderó del lobby de comunicación del flamante negocio semillero. El avance fue arrollador y el “monopolio” como lo tildaba el difunto Julio Ramos, no dudó en situarse como lo que es hoy: el gran referente de “la segunda revolución de las pampas”, como lo afirma el jefe de su suplemento Rural, que en su lejana juventud supo transitar esquinas ideológicas muy distantes a las actuales. Pecados de juventud, aciertos de nueva burguesía.



Periodismo independiente o periodismo alternativo
El medio es el mensaje y es también parte del poder, como pasa en el negocio del futbol donde una alianza entre un ambicioso hijo de inmigrantes paraguayos y un importante dirigente del futbol local, matrimoniaron el futbol y la TV, para que se emita a través ¿de qué canal de aire?. ¡Feliz domingo! para todos… aunque no en el canal de Alejandro Romay. Ahora bien, si el medio es el mensaje y es parte del poder, hay que interrogarse si antes que hablar de periodismo independiente no sería más preciso hablar de periodismo alternativo. Se puede ser independiente en un mundo globalizado donde las relaciones económicas tiñen al poder (preguntenle a Bush si puede ser independiente del petróleo) y donde las empresas periodísticas ya no son la letra de molde de intereses familiares. Hoy las empresas periodísticas son empresas productoras de contenidos. En ese contexto, ¿qué espacio le queda al tan declamado periodismo independiente?. Aunque parezca una respuesta cantada y con final pesimista, la maravilla de la comunicación y del periodismo (que por cierto es el primer cronista de la Historia), es la rebeldía y la necesidad indomable de perforar los muros y como lo inmortalizó Pynk Floyd avanzar aunque enfrente sólo haya “otro ladrillo en la pared”. Es difícil hacer periodismo en medio de tanta concentración de poder, pero aún así es mejor que hacerlo en épocas de dictadura y desaparición de personas. La opinión pública no sabe de monopolios y finalmente es el ciudadano (el mismo que vota y elige autoridades), el soberano. El elefante es grande y poderoso, para algunos el más importante mamífero de la sabana, a quien ni siquiera el león puede acorralar, pero la liebre llega más lejos. Esta es la ventaja del periodismo alternativo: vencer a los elefantes, que dicho sea de paso son simples evoluciones de ancestros jurásicos.

jueves, 5 de junio de 2008

El PRINCIPAL PROBLEMA AMBIENTAL DE LA ARGENTINA. EL ORDENAMIENTO TERRITORIAL

Cada 5 de Junio, aparece en el escenario periodístico la tentación de identificar cuáles son los principales problemas ambientales de la Argentina. A esa tentación le sigue otra: compartimentar lo ambiental por elementos de la naturaleza (agua, tierra, aire, etc) y encaminar la búsqueda de la respuesta por ese lado. Esto va exactamente en dirección contraria a lo que es recomendable adoptar como principio, en una materia como la ambiental que es diversa (por eso se complejiza) y que requiere de una visión integral. Para los que opinan, por ejemplo, que el principal problema ambiental es el de los Residuos, cabría a su vez preguntarles cómo puede jerarquizarse de esa manera un problema (que por otra parte es totalmente real), sin detenerse a pensar cómo ese mismo problema no impacta en otros grandes temas como el agua, el aire y la tierra. Lo mismo podría decirse respecto de otros factores que se toman en forma aislada como la pobreza, el avance incontrolable de la frontera agropecuaria sobre los bosques nativos, la contaminación de los acuíferos y tantos más. Mirar el ecosistema como tal, implica hacerlo con un criterio holístico y la herramienta de gestión política que mejor calza en ese sentido es la del Ordenamiento Territorial. Allí está el verdadero déficit de la política ambiental de la Argentina y con esa lente deberían leerse casi todas las cuestiones que impactan en nuestro ambiente: desde el insólito ataque de humo que se depositó sobre la atmósfera porteña, por la quema de pastizales en el Delta, hasta llegar al mismísimo conflicto con el campo.


Adivina adivinador
Entre las fuentes consultadas para escribir esta columna, merece citarse un documento que en alguno de sus párrafos afirma: “…se observa que en los últimos años la Argentina ha acentuado sus desigualdades internas: mientras las regiones centrales (región metropolitana y pampeana), concentran más del 75% del capital productivo agrícola e industrial, la mayor masa de trabajadores y de capacidad científico-tecnológica, las regiones periféricas entran en un círculo vicioso de declinación. La brecha que separa las áreas dinámicas y las áreas marginales se amplifica; en ese contexto desaparecen las relaciones de complementariedad instalándose un proceso de urbanización hegemónico que vacía las regiones pobres, debilita el campo y contribuye a la fractura interna en las ciudades, cada vez más
grandes y anárquicas.” En otro tramo del mismo documento se lee “Argentina tiene grandes desequilibrios económicos, sociales y territoriales que dificultan la realización de un modelo de organización interna equilibrada y sostenible y de una calidad de vida digna para su población.” Al finalizar este diagnóstico se alerta que “… aparecen como totalmente superadas las acciones vinculadas a las teorías de los polos de desarrollo; la de los polos de desarrollo industrial, la de los ejes de desarrollo, la de la política regional -desde arriba-, que no son capaces de dar respuestas a la gestión de los nuevos procesos desencadenados recientemente en el territorio. El riesgo reside en ignorar estos procesos, en no intervenir en ellos en forma oportuna o en no prever los desequilibrios territoriales y ambientales que pueden ocasionar y sus respectivos costos económicos.”
El documento en cuestión se titula “Argentina 2016, Política y Estrategia Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial. Construyendo una Argentina equilibrada, integrada, sustentable y socialmente justa” y su autor no es el Banco Mundial ni ningún tanque de pensamiento de la oposición, es el Ministerio de Planificación Federal Inversión Pública y Servicios y su versión completa puede consultarse en:
http://www.minplan.gov.ar/minplan/pet/doc/argentina_web1.doc. En este mismo documento se alude a la necesidad imperiosa de que se sancione una Ley Nacional de Ordenamiento Territorial, que aún brilla por su ausencia en nuestro marco legal.

Territorio y Ambiente
Si la dirigencia (en todas sus capas y niveles) entendiera más allá de los discursos y documentos ya generados, que el Ordenamiento Territorial es la base para encausar las mejores intenciones en materia de protección ambiental, se evitaría la duplicación de esfuerzos y el consecuente desgaste. En tanto ello no ocurra, proyectos como el “Argentina 2016…” arriba citado, serán letra muerta y como en el juego del gran bonete, cada cual seguirá atendiendo su juego. Como por ejemplo los sectores beneficiados con la biotecnología de la nueva generación de semillas, que cargan toneladas de agroquímicos que el suelo se saca de encima hacia abajo, donde los acuíferos a su vez reciben esta pesada herencia que según la ubicación de esos cursos subterráneos de agua, pueden quedar recirculándose en las arenas puelches, de las cuales se abastece de agua para consumo humano a buena parte del conurbano. En otros casos esos acuíferos pueden descargar esos agroquímicos en algún gran curso hídrico, como pasa con el Paraná y el Uruguay, los dos ríos que tributan sus aguas en el Río de la Plata. Un adecuado ordenamiento territorial también hubiera puesto límites al corrimiento indefinido de las pasturas para engorde de la ganadería, situadas cada vez más lejos de los centros de consumo con el lógico encarecimiento que ello implica. Todo ello en un país que según el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), tiene un 75% de su territorio en condiciones de aridez o semiaridez, pero que aplica cultivo intensivo en el 25% del territorio restante, llegando casi a la categoría de monocultivo.
Esta agenda no tiene el marketing de un tractorazo pero más temprano que tarde la cuenta llega y hasta aquí siempre la pagamos los mismos.



miércoles, 4 de junio de 2008

El desarrollo local y la mirada global.

Pinta a tu aldea y serás universal recomienda don Miguel de Unamuno, situando con su inigualable capacidad de síntesis la dimensión que se esconde tras la relación entre lo global y lo local. Ya mucho antes que Unamuno, los griegos concebían a la polis como el epicentro donde coincidían los intereses del conjunto. Vale decir que el escenario local no es un emergente modal de estos últimos años sino el basamento de nuestra propia cultura greco-latina. Hay una línea imaginaria que une la polis griega con el foro romano y el municipio de hoy. La Agenda 21 aprobada en Río 92, recomienda expresamente mirar globalmente pero actuar localmente y allí mismo quedó planteado el desafío de gobernantes y gobernados, en torno a la construcción de planes de acción que recojan ese espíritu dialéctico, que articula lo municipal con lo nacional y esto a su vez con lo regional y global. Ciudades como Barcelona han llegado al desagregado de diseñar su Agenda 21 de la Cultura y pueden contarse cientos de ejemplos de ciudades o redes de ciudades que aplican diversos mecanismos que van desde el “hermanamiento de ciudades” hasta la conformación de regiones y microrregiones que potencian los esfuerzos y sinergizan las gestiones. Allí 2 + 2 es mucho más que 4. No hace mucho tiempo entrevisté a un representante del Partido Verde de Alemania, quien manifestaba que en ese país hay estados donde no se puede ser electo a determinado cargo público federal si antes no se ha ejercido la jefatura de gobierno a nivel local. “Es un buen método para saber si la persona que se está postulando a un cargo electivo nacional, ha sido buen o mal administrador”, me dijo. Para muestra basta un botón, sería nuestro refrán más adecuado para este caso.

Más cerca de los problemas, más rápido para las soluciones

Los gobiernos locales establecen un vínculo de mayor cercanía con los ciudadanos y también con los problemas que aquejan a aquellos. Que la Agenda 21 haya sido más prontamente adoptada por las ciudades europeas, señala un rumbo que no debiera pasar por alto un país como la Argentina, en el que buena parte de sus grandes ciudades, responden a matrices urbanas y andamiajes jurídicos heredados del viejo continente. En nuestro país hay un largo camino por transitar en el marco de la relación entre ciudad y ambiente. Organizaciones internacionales como Cities Alliances que trabaja en estrecha sintonía con organismos como el Banco Mundial, vienen ensayando proyectos que buscan optimizar la gestión local, atendiendo especialmente a aquellos puntos débiles en los que se alinean cuestiones como pobreza, educación, precariedad laboral, y otros que lamentablemente dominan en la geografía local. El dato alentador que acompaña a este diagnóstico bastante conocido, es que estos proyectos (ejecutados con fondos de donación), demandan acciones locales de fortalecimiento a los escenarios productivos, a elevar la calidad de comunicación entre los gobiernos y la ciudadanía y a reforzar, precisamente el concepto de ciudadanía. El concepto llave de estos proyectos es el del “Desarrollo Estratégico Local” y a estos niveles no cabe duda de que el fortalecimiento de lo local no puede traer otra cosa que buenas noticias para el escenario nacional. Aunque ello no signifique una respuesta para el eterno interrogante planteado en otra columna de este mismo blog en la que reflejo simplemente un viejo dilema de la gestión: si es lo nacional una simple sumatoria de lo local o a la inversa, si es lo local un escenario exitoso a pesar de lo nacional, como podríamos denominar al paradigma Rafaela. (ver columna "Quién potencia a quién")
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Estimado Gustavo, Aplaudo tu articulo sobre los pueblos. La democracia enseña que ésta se fortalece de abajo hacia arriba; municipio, gobernación y nación, sobre todo en la educación del futuro ciudadano. Esto no funciona aquí desde los inicios de la República, y parte o mucho se debe a la dependencia económica de los municipios o gobernaciones con respecto al poder central. Cambiemos esto y la educación, y cambiaremos el sistema. Nuestros diputados y senadores, rápidamente se vuelven porteños y traicionan a sus comprovincianos.Primero está nuestro compromiso con nuestro terruño y luego viene la lealtad partidaria. Un abrazo y felicitaciones.

Emilio

martes, 3 de junio de 2008

Tecnologías y Ambiente. Los paradigmas del confort y algunos casos testigo

Una de las mayores dificultades que tuvo la temática ambiental para instalarse en la gran agenda pública de los países desarrollados, paradójicamente fue la visión de la tecnología por parte de esas sociedades, como una adoración pagana. En un panel sobre la Industria del petróleo y los impactos ambientales, organizado por la Fundación Tinker hace ya tiempo, varios académicos se entretenían en explicitar cómo se actuaba en la selva peruana para impactar en lo menos posible el ecosistema donde se halla la mayor reserva de gas de toda América: Camisea. Lo que impactó a la concurrencia no fue el arsenal de recursos tecnológicos exhibidos para ejemplificar las buenas prácticas allí aplicadas. Lo más rotundo fue la opinión de Thomas Gladwin, un economista de la Universidad de Nueva York, que expresó que las sociedades desarrolladas y particularmente la de los EE.UU, tienen el absoluto convencimiento de que todo, absolutamente todo, puede remediarse y volverse a su punto de origen en materia de contaminación, merced a los avances de la ciencia y al posterior reinado de su majestad: la tecnología. Más aún, subrayó el expositor, “lo más conflictivo es que el ciudadano americano medio piensa que lo que hoy no tiene solución seguramente podrá tenerlo mañana”. Esta omnipotencia de lo científico sobre la naturaleza es lo que autores como Lester Brown, han tomado muy en serio para corroer el paradigma del confort hogareño como variable supuestamente independiente del único gran confort que debería preocuparnos, el de nuestro hogar común: el planeta. Desde esta raya de largada se inicia esta columna que no pretende otra cosa que caminar por el delicado equilibrio que marca la senda del eclecticismo: no se pretende volver a las lámparas alimentadas con aceite ni a los carros tirados por bueyes, pero tampoco pensar que “todo lo que hoy no tiene solución seguramente podrá tenerlo mañana”. Al ser designado como académico de número de la Academia Nacional de Ciencias del Ambiente, Carlos Merenson –otro gran comunicador ambiental-, presentó una magistral ponencia sobre la Ecoeconomía a la que apoyó con una frase contundente. “… de nada servirá contar con la más numerosa y moderna flota pesquera si ya no hay peces en nuestros mares”
La tercera revolución industrial
En ocasión de una de las Cumbres de Cambio Climático, entrevisté para el diario oficial de ese encuentro a quien por entonces era el Director de la Organización de las Naciones Unidas para Desarrollo Industrial (ONUDI), el argentino Carlos Magariños. “La reconversión de la industria para ser menos agresiva en términos ambientales, disparará la Tercera Revolución Industrial”, manifestó Magariños en medio de un mar de folletos sobre Desarrollo Limpio, que por entonces ONUDI presentaba en sociedad como materiales de apoyo a una iniciativa por demás loable: la instalación de Centros Nacionales de Tecnologías Limpias (CNTL).
Una de las actividades que más evidencias de transformación ha dado respecto de su desempeño ambiental es la automotriz. En las calles de nuestro país circulan miles de vehículos provistos con catalizadores que retienen grandes cantidades de partículas contaminantes de la atmósfera. Lo mismo puede decirse del gas que utilizan los equipos de aire acondicionado, que en muchos casos han prescindido del freón, un enemigo público de la capa de ozono. Pero las terminales locales aún no comercializan aquí modelos de gran impacto en otras geografías como es el caso de la llamada generación híbrida: automóviles con doble motorización: a combustión clásica y eléctrica. En este rubro Japón marcha a la vanguardia y particularmente Toyota, cuyo modelo Prius ha marcado rumbos claros de liderazgo en el Estado de California. Un dato es relevante sobre el grado de impregnación que han alcanzado allí las campañas de comunicación, que anclan el cambio climático a la vida cotidiana de los ciudadanos: durante la devastación que causara el huracán Katrina, las cifras de venta del Toyota Prius treparon hasta tocar su punto máximo.
Pero como la mirada es global pero la acción debe ser local, en la Argentina falta mucho por hacer, sobre todo en materia de transporte público donde en ciudades como Buenos Aires y Córdoba (ubicadas entre las 10 ciudades americanas con peor calidad del aire) por la Organización Mundial de la Salud, los colectivos siguen funcionando con viejas versiones tecnológicas de motores que en algunos casos, fueron fabricados para impulsar… tractores!!!, según un estudio reservado que encargó el actual jefe de gobierno porteño antes de asumir.


Las antenas de telefonía celular
Otro caso de estudio sobre la relación entre tecnología y ambiente es el de las antenas de telefonía celular, demonizadas al punto de que algunos intendentes bonaerenses llegaron al colmo de prohibir su radicación, ordenanza que debió luego ser derogada por las mismas autoridades dada la falta de sustento científico de aquella medida. El Ingeniero Claudio Muñoz del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), es un experto que viene siguiendo el tema desde su génesis y afirma que “las emisiones de las antenas de telefonía celular pertenecen al rango de las emisiones no ionizantes, donde también operan las emisoras que transmiten Frecuencia Modulada e incluso las fuerzas de seguridad”. Sobre el impacto en la salud que estas emisiones pueden causar, la misma fuente señala que “no hay evidencias de que causen daños a la salud en tanto se tomen los resguardos que están reglamentados por la normativa. El principio tecnológico de estas emisiones es el mismo que el de un horno microondas y a nadie se le ocurre que este artefacto sea dañino para la salud a menos que uno viole normas de seguridad como el abrir la puerta con el horno funcionando. La gente se preocupa por las antenas pero el propio teléfono celular opera con la misma tecnología y no genera rechazos, por el contrario”, concluye. La pregunta vuelve a aparecer ¿por qué entonces la gente se opone la radicación de estas antenas –que le dan mejor recepción a sus propios teléfonos celulares- y no se comporta con el mismo rechazo hacia las antenas de las radios FM?. ¿Por qué se demoniza a una parte del proceso de transmisión-recepción y no a la otra parte, referenciada en un teléfono celular?. El propio Muñoz ensaya una respuesta: “es por una cuestión estética, las antenas de telefonía celular son altas y cubren una superficie considerable de espacio que a algunos vecinos no les resulta agradable”. En una recorrida por el conurbano bonaerense, sondeando a los vecinos sobre este mismo tema apareció otra causa, que tiene poco y nada que ver con la salud y lo ambiental: la valuación inmobiliaria de las casas que están ubicadas en las cercanías de las antenas. Las empresas de telefonía son prósperas unidades de negocio, con quienes litigar por estas cuestiones. En tanto, la comunicación será vital en este entramado donde nadie quiere ocupar el torpe rol de elefante en el bazar.


La sinrazón de los envases
Todo lo que consumimos viene envuelto, en cartón, papel, film de polietileno, vidrio, pet, etc. Siguiendo la vida útil de un producto “de la cuna a la tumba”, no es difícil imaginar dónde finalmente impactan los envases que a diario manipulamos. Formularse este razonamiento en momentos en los que el mayor sistema de disposición final de residuos (CEAMSE) está al borde del colapso, NO ES UN DATO MENOR. La resolución de este tema no solo compete a expertos ambientales, más bien requiere de un profundo ejercicio de racionalidad en todas las áreas de la gestión. Más allá de las regulaciones fijadas por organismos como el SENASA, en materia de calidad alimentaria, no hay demasiada regulación sobre una actividad que requiere de una urgente norma que la ubique dentro de un marco ecoeficiente. Esa ley de ecoembalaje que por ejemplo recomienda adoptar el documento “Hacia una Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos”, de próxima publicación por la Federación Argentina de Municipios, es un instrumento que en todo caso marcará un norte legal. Desde el sector privado se reclama que ese tipo de iniciativas sean acompañadas de instrumentos económicos que incentiven la innovación y la sustitución de insumos y procesos. En buen romance, esto equivale a colocar premios y castigos para quienes avancen en la adopción de nuevos compuestos de mayor degradabilidad y autodestrucción. Nuevamente aquí deberán volver a convivir dos palabras que no casualmente provienen de la misma raíz: la economía y la ecología.

lunes, 2 de junio de 2008

COMUNICACIÓN AMBIENTAL, PARADOJAS LOCALES

No por crueles, dejan de ser oportunos aquellos comentarios tantas veces escuchados respecto de que “la comunicación es una cháchara que bien puede suplirse desde el sentido común” o que “la ecología y lo ambiental son una pantalla para no tratar problemas de fondo como la pobreza o las barreras arancelarias, que los países centrales quieren ponerle al desarrollo de los países periféricos”. Consecuentemente y siempre con esta visión, ser comunicador es algo parecido a ser un vendedor de humo y ocuparse de lo ambiental, un sinsentido reservado para aristócratas aburridos o ex militantes de izquierda, que buscan encontrarle un nuevo sentido a su lucha, desde ya perdida. Así las cosas, lo ambiental ha demorado más de una década en posicionarse en la agenda pública y algo parecido ha ocurrido con la comunicación. Pero estas “dos hermanitas perdidas”, comparten también otra característica común: su ascenso en la consideración gubernamental y pública se debe a hechos que las han llevado a ocupar el centro del escenario de la opinión pública, de una manera casi accidental. Lo ambiental se instaló en la agenda pública por obra y gracia del conflicto binacional por las pasteras de Fray Bentos y la comunicación, por la automática asociación con el periodismo (esa bestia tan temida). Paradójico: la crisis ambiental rioplatense es muy anterior al conflicto por las pasteras y la comunicación es algo más complejo que una sola de sus manifestaciones: el periodismo. Así es cómo hoy se explica que la política ambiental de la Argentina parece solo atada a la suerte que tenga nuestro país, en sus reclamos ante la instalación de Botnia y que tener una estrategia de comunicación, sea entendido por más de un funcionario y empresario como la posibilidad de ser bien tratados o directamente ignorados, por los medios de comunicación. Esta superficialidad denota que tanto la Comunicación como lo Ambiental, aún no han perforado la cultura oficial. Son temas que se abordan por conveniencia y porque es políticamente correcto nombrarlos cuando se trata de proyectar en un power point, una estrategia oficial o privada sobre cualquier tema que roce lo ambiental. Ejemplo: en un importantísimo proyecto para erradicar el basural a cielo abierto de una de las más turísticas ciudades argentinas, un organismo internacional que es soporte financiero de ese proyecto, que ronda los 100 millones de pesos, recibió la aprobación de ese municipio para que el componente de comunicación (que abarca toda la tarea de amortiguación comunitaria), se las arregle con la friolera de… 30 mil pesos. La comunicación allí, sólo está para el power point y así como la leen (con minúsculas).


Paradoja II
Mientras esto ocurre, hay indicios de un cierto cambio de paradigma en torno a la comunicación y lo ambiental. En 2007, un pool de importantes empresas locales vinculadas a la generación de biocombustibles, abonó con buen gusto una importante cifra para que un selecto número de sus integrantes escuchen en vivo y en directo, a quien puede definirse como el mejor comunicador ambiental que quien esto escribe haya podido escuchar y ver: Al Gore. Esto ocurrió un tiempo antes de que la Academia Sueca de Ciencias distinguiera a Gore y a un grupo importante de científicos (varios argentinos incluidos), con el Premio Nobel de la Paz. Vale detenerse por un instante en este referente por varias razones. La primera es que se trata de un hombre del sistema político del país más poderoso del planeta (primer responsable de las emisiones de gases efecto invernadero que producen el cambio climático, como el mismo se ha empeñado en reconocer). La segunda razón, es que Gore articula sus acciones con el impetuoso sector de las comunicaciones (es accionista de la empresa Apple que fabrica los ordenadores Macintosh). La tercera, señala que Gore ha sabido pulir un don natural (el de establecer empatía con sus receptores, sean éstos alumnos del MIT o de una escuela pública del más humilde de los distritos del conurbano bonaerense). Fruto de ello es su magnífico poder de persuasión que lo coloca en la misma fila de grandes comunicadores como Martin Luther King, aquel pastor de color cuyo “I have a dream”, aún retumba entre las señoriales baldosas de la Av. Pensylvania. La cuarta razón y tal vez la más importante, es que Gore no ha sido un oportunista dirigente político que vio en la ecología la escalera ideal para subir al poder. Gore viene del poder (es uno de los superdelegados que en la próxima Convención del Partido Demócrata definirá el aspirante presidencial de ese partido) y estando en ese poder fundó el Programa Globe, uno de los más ambiciosos proyectos de educación ambiental que alguna vez desembarcara en la Argentina en el mayor de los silencios, trabajando con miles de niños que descubrieron el maravilloso mundo de la ciencia. Pero de una ciencia viva, que les habla del agua que beben y de la que no es conveniente que beban; del aire amenazado por el monóxido de carbono y de tantas otras cuestiones que los científicos tutores del Programa Globe bajaron de la torre de marfil para que sean comunicables y entendibles por los que a mi juicio, son también los mejores comunicadores ambientales: los niños y jóvenes. Los mismos que no tienen prejuicios de chácharas y barreras arancelarias, esos niños que alguna vez nos emocionaron al ser legisladores por un día en la legislatura porteña, para impulsar proyectos ambientales y ecológicos, que empalidecieron las iniciativas de más de un político profesional.
Sería bueno no esperar a que una catástrofe sea la que perfore la cultura oficial e instale dramáticamente la cuestión ambiental. La Comunicación (así, con mayúsculas), es una de las herramientas para lograr tan trascendente objetivo. Pero aún así falta el concurso de otras herramientas de suma importancia y la principal es la decisión política y el rol de la ciudadanía. Hagamos votos para que la primera surja de un ejercicio intelectual honesto y responsable y la segunda, a partir de una sociedad que salga a las calles no sólo cuando le toquen su bolsillo.

domingo, 11 de mayo de 2008

QUIEN POTENCIA A QUIEN

¿Puede un escenario local estar por encima de la media nacional? ¿Hasta dónde lo nacional condiciona lo local? Evidentemente hay un margen estrecho para que un ámbito local sea una isla en el océano de un país. La matriz de pensamiento insular no es vista como una virtud que un dirigente pueda esgrimir. Sin embargo hay ejemplos suficientes de escenarios locales a los que más de un funcionario nacional envidia. Son ejemplos de buenas prácticas sustentadas en cifras que hablan con elocuencia. La ciudad santafesina de Rafaela es un caso testigo. Tiene una evolución del producto bruto interno (PBI) muy superior al nacional. Cada tonelada exportada desde Rafaela tiene mucho mayor valor agregado industrial que la nacional ( la tonelada que exporta Rafaela cuesta seis veces más que la tonelada nacional promedio: 3.005 dólares contra 464), y así podría señalarse respecto de otras variables como que (7) siete de cada (10) diez familias son propietarias del hogar que ocupan, proporción que no se repite en ningún lugar del país.
Las causas para explicar semejante desarrollo estratégico local hay que buscarlas en varias cuestiones como el enclave geográfico, las condiciones climáticas, pero sobre todo hay un punto en el cual se trabaja muy poco no sólo a nivel local sino también a nivel nacional: la visión. Ese "a dónde vamos" que casi nadie proyecta a nivel de conjunto. Tener una visión significa tener objetivos de mediano y largo plazo, trazar estrategias, pensar en las futuras generaciones. Ser menos oportunistas e intuitivos y más estadistas. Eso define las mayores probabilidades de éxito y es casi una divisoria de aguas en la política argentina. Un escenario en el que nadie proyecta obras que inaugurarán otros, en donde se busca el efectismo mediático de la obra pública y no su necesidad como apoyo estratégico de desarrollo. Esta visión no sólo es carencia en el ámbito público sino también en el privado. No pocos caerían en la tentación de afirmar que algunas grandes corporaciones multinacionales el resto de las empresas sólo piensan en el más estricto "hoy". Sin embargo hay suficientes ejemplos de pequeñas y medianas empresas que reman en dirección opuesta como la fábrica de válvulas que desde la misma Rafaela, provee esa pieza mecánica nada menos que a la fábrica Ferrari. Este ejemplo tumba dos mitos: 1) que las PYMES no tienen buen control de calidad y 2) que no les resulta sencillo soportar una planificación productiva impuesta por una industria de punta.
Pero volviendo al concepto de lo local como contraespejo de lo nacional, el caso Rafaela puede replicarse en otras partes del planeta como en la misma costa oeste norteamericana, allí está el pujante estado de California, que según se sabe desde hace tiempo, si se escindiera de los EE.UU, se ubicaría entre las 7 economías más grandes del mundo. Volviendo a nuestro país, podríamos interrogarnos qué sería de la provincia de Córdoba, si esos dos gigantes de la agroindustria como lo son Arcor y Aceitera General Deheza, decidieran mudarse a otra plaza fuera de los límites mediterráneos.
El objetivo de esta columna no es hacer una apología secesionista, sino instalar una idea que hoy es más un disvalor que un valor: la importancia de fortalecer el desarrollo estratégico local. En el camino de lograr ese objetivo, seguramente tropezaremos con aquel dilema (tal vez falso), que plantea si es mejor privilegiar el desarrollo nacional para que éste arrastre por contagio a los desarrollos locales o si en cambio es preferible apostar a que sea la suma de estos últimos, lo que consolide al escenario nacional.

domingo, 27 de abril de 2008

EL DESARROLLO ESE TEMA RECURRENTE


Con la excusa de un nuevo aniversario de la muerte de Arturo Frondizi, se ha reinstalado por enésima vez el tema del Desarrollo como categoría de bandera política, ya no sólo económica. El ex presidente argentino es un puntal de ese paradigma que durante su presidencia se vinculó con otro gran tema: el petróleo. Haciendo un salto adelante en la historia política de Sudamérica, aquel matrimonio Desarrollo-Petróleo vuelve con la fuerza de un ventarrón que puede ser huracán, justo cuando Brasil da a conocer con diferencia de meses, que ha descubierto reservas estratégicas de petróleo que ya la han colocado en el selecto grupo de las 8 naciones petroleras más importantes del planeta. Según la matriz desarrollista elaborada en los años 60 por Frondizi, Brasil tendría el desarrollo a la vuelta de la esquina. ¿Y Argentina? Enredada en disputas intestinas que la distraen del gran escenario internacional. La paradoja argentina, es que a pesar de tantas oportunidades no aprovechadas, este es un país que sigue generando chances de reengancharse en los mejores trenes de la historia.
CUÁLES SON LAS NUEVAS OPORTUNIDADES PARA EL DESARROLLO
En los años 60, los hidrocarburos marcaban fuertemente la agenda del desarrollo y ahora también, sólo que entre aquella década y hoy el clima le ha pegado varias bofetadas a las economías desarrolladas y entonces, no hubo más remedio que poner las mejores cabezas a investigar qué ocurre con la variabilidad climática. Lo demás es conocido, con esquiadores que encuentran unos Alpes sin nieve, con enormes trozos de la Antártida nadando hacia los trópicos a ritmo de desintegración, con huracanes que tras besar la costa de Flolrida deciden seguir viaje hacia New Orleans y saquear como lo hubiese pretendido una banda de forajidos y terroristas islámicos, que ni Rambo puede derrotar. Por eso será que Terminator Swarzzenegger gobierna California, el estado que se propone "emisión Cero" para todas la fuentes móviles que liberan dióxido de carbono, es decir: autos, camiones y autobuses. El dióxido de carbono es el tema que cientos de miles de niños en todo el planeta están viendo con letras de molde en manuales y audiovisuales que tratan sobre el Cambio Climático y su razón de ser: el efecto invernadero, que justamente es causado por la concentración atmosférica de gases como el dióxido de carbono. También los economistas y los brokers bursátiles se han debido familiarizar con otra categoría devenida de estos fenómenos que la naturaleza le factura a la humanidad: los bonos de carbono. Para los ejecutivos de la industria automotriz ya no resulta exagerado que a diario sus compañías aborden proyectos sobre nuevas celdas de combustible, motorizaciones híbridas, reemplazo de gases refrigerantes como el freon por otros que no dañen la capa de ozono (que nada tiene que ver con el cambio climático pero impacta seriamente también en el ambiente). Hasta la menos simpática de las actividades humanas: el tratamiento y disposición final de los residuos domiciliarios, está revisando mecanismos y tecnologías para aprovechar el gas metano que se genera en los rellenos sanitarios, captarlo (en lugar de enviarlo a la atmósfera) y aprovecharlo para generar energía eléctrica. ¿Se imaginan a buena parte del sur de la ciudad de Buenos Aires, consumiendo energía eléctrica proveniente de los residuos que toda la ciudad genera?
Ninguno de estos temas figuraban en la agenda de Arturo Frondizi y su modelo desarrollista, sin embargo son hoy una realidad que demanda urgentemente a la dirigencia (política, social, económica, rural y hasta al mundo académico) de un enorme esfuerzo para agregarle al paradigma del Desarrollo, ese otro gran protagonista que es la Sostenibilidad
NO HAY DESARROLLO SI NO ES SOSTENIBLE
En la Cumbre ambiental de Río de 1992, quedó aprobado un plan de acción que hoy se conoce como Agenda 21, allí se establece que "la visión es global, pero la acción es necesariamente local". No obstante ha costado un tiempo para que los organismos internacionales se acomoden al paradigma del Desarrollo Sostenible y de la Agenda 21. San Martín de los Andes, en la provincia de Neuquén, fue el primer municipio en celebrar un contrato de préstamo directo con el Banco Mundial para la construcción de la Planta de Tratamiento de Líquidos Cloacales, gracias a la cual el Lago Lacar recuperó su buena salud biológica. No ha sido habitual que los municipios pudieran salir al mercado internacional de financiamiento para superar sus crónicos deficits de infraestructura. Desde fines de 2007, distintos inversores y desarrolladores de proyectos han puesto sus ojos sobre sectores que pueden en un futuro no lejano ser objeto de experiencias piloto sobre desarrollo estratégico local. En ese escenario no deja de llamar la atención de los observadores externos, las enormes oportunidades que se abren a nivel de gobiernos locales.
Algunas de las cuestiones ponderadas por los inversores son: 1) la seguridad jurídica que ofrece la continuidad política local; 2) la existencia de menores trabas burocráticas para impulsar negociaciones con decisores locales; 3) el rol articulador de algunas instituciones que sin ser ministerios nacionales, tienen peso político y una fuerte presencia nacional (por caso la Federación Argentina de Municipios -FAM-)
Esta historia ha comenzado a escribirse y el eje Desarrollo Sostenible- gobiernos locales es un gran desafío que necesita ser llenado de contenido político (en el mejor sentido de liderazgo y toma de decisiones correctas), capacidad técnica (para gerenciar y sacar el máximo rendimiento a las capacidades exitentes) y sobre todo: una visión estratégica de desarrollo que reconcilie a la Argentina con el sentido de planificación y armonía con el ambiente.

jueves, 10 de abril de 2008

LA PATRIA VANDORISTA

Augusto Timoteo Vandor fue uno de los dirigentes sindicales más importantes de la Argentina. El Lobo, como lo llamaban sus compañeros de ruta gremial, fue secretario general de la poderosa Unión Obrera Metalúrgica (UOM), lo que le habilitaba automáticamente la posibilidad de ser el mandamás de las 62 Organizaciones, la rama política del movimiento obrero peronista. Todo esto en tiempos en los que el líder justicialista vivía en el exilio madrileño de Puerta de Hierro. Tiempos también en los que en las "62..." y muy al lado de el Lobo Vandor, hacía sus palotes Paulino Niembro. Así es, el padre del Niembro más conocido hoy por sus andanzas televisivas, que por su breve gestión como secretario de Medios de Carlos Saúl Primero de La Rioja. Por aquellos afiebrados días de la década del 60 y parte del 70, en medio de los cuales Vandor se dio tiempo para asistir a la asunción del General Juan Carlos Onganía, como presidente que tomaba el poder por la fuerza luego de derrocar al gobierno civil de Arturo Illia. Vandor era así, un hombre afecto al poder y a la postre, quien patentó un método adoptado por la dirigencia sindical primero y hoy por la gran mayoría de la sociedad argentina, en lo que podría denominarse un verdadero triunfo intelectual del dirigente metalúrgico. Ese método consistía (según las propias palabras de el Lobo) "en apretar y luego sentarse a negociar".
Así es como funciona la Argentina de hoy, donde el modelo vandorista salta colores políticos, estratos sociales y sectores económicos. El apretar para negociar lo ponen en práctica tanto dirigentes gremiales, como empresarios, peronistas, radicales, socialistas, trotskystas y hasta los mismos hombres de las Fuerzas Armadas cuyo emblema podría ser el mismo Aldo Rico (¿se acuerda del Ñato?) y sus carapintadas de la Escuela de Panamá, que ridiculizaron a Raúl Alfonsín haciéndole comer el huevo de Pascuas más amargo de su vida.
Lo que ocurre es que ahora el vandorismo se nota más porque los medios de comunicación lo amplían y más cuando están en una de las trincheras. Semanas antes del paro agropecuario, Clarín se regodeaba desde sus portadas con el curso que tomaba en Santa Fe, la investigación por el crimen de Abel Beiroz, el secretario general del gremio de Camioneros de aquella provincia. A los pocos días Hugo Moyano, líder nacional de ese gremio contragolpeó con un cartelito que rezaba: "Clarín miente", simultáneamente con un mensaje que los muchachos de Hugo dejaron muy claro ante los gerentes de la Señora de Noble (propietaria del Grupo Clarín), "ojo que al papel que tanto les sirve a sus diarios (3 en Capital Federal y algunos más distribuidos por el interior del país), lo transportamos en nuestros camiones". No hay diario sin papel fue la cruda lección que quedó flotando en el aire. Al día siguiente, los cañones de Clarín comenzaron a disparar casi en modo de alerta. RAdio Mitre en AM, la FM 100 y el propio buque insignia en soporte de papel, dieron cuenta de "un anónimo panfleto que circulaba en un corte de ruta campero, donde se señalaba al Secretario general de los camioneros como titular de un campito de varios miles de hectáreas, comprado a la paquetísima familia Zuberbüler". Aprieto y negocio, recomendaba el Lobo metalúrgico.
Ejemplos como ese tenemos a diario y de a cientos, es una práctica extendida horizontalmente en la sociedad y que parece marcar el grado de exito de determinado reclamo, independientemente del grado de legitimidad que éste tenga. Puede emanar de un piquete matancero con aroma a olla popular o provenir de una camioneta importada con aroma a Hugo Boss, Ralph Lauren o Carolina Herrera. Aprieto y negocio, luego existo

martes, 1 de enero de 2008

A PROPÓSITO DE OLIVER STONE EN LA SELVA COLOMBIANA




La presencia del director de cine Oliver Stone en la tórrida y húmeda selva colombiana, para filmar la frustrada entrega de los rehenes prometida por la narcoguerrilla de aquel país, no debería extrañar. Stone es uno de esos intelectuales que se complacen en incomodar a los halcones republicanos de los EE.UU. En lo personal puedo abundar en detalles sobre ello, ya que tuve en su momento el privilegio de entrevistar al director de Pelotoon, en ocasión de que viniera a la Argentina a presentar la película que definitivamente marcaría su línea de separación con lo más impresentable de la política norteamericana: la película JFK, un mix de ficción y documental que reconstruye con minuciosidad, la saga del magnicidio ocurrido en Dallas en 1963, cuando quedara trunca la vida y la carrera política del presidente más controvertido de la Unión: John Fitzgerald Kennedy. De esa producción que ganara el Premio Oscar al mejor montaje (donde se mezclan con maestría escenas reales con reconstrucciones ficcionadas), recomiendo especialmente volver a la escena del diálogo entre un agente secreto americano (personificado por el actor canadiense Donald Sutherland) y el entonces fiscal Garrison (personificado por Kevin Costner). Es todo un manifiesto sobre cómo funcionan los factores de poder en la gran democracia del norte. Cuando le pregunté a Stone sobre cómo había logrado poner en evidencia lo apócrifo de la teoría oficial sobre un sólo tirador (y un sólo asesino) en el caso JFK, me respondió que había empleado más de 5 años en investigar con un equipo de colaboradores, documentación desclasificada de distintas fuentes (que por lógica no reveló ni revelará jamás). Stone sabe de historias donde los buenos y malos no están de un solo lado, antes de ser director se hizo conocer en el mundo de Hollywood con su magnífico y escalofriante guión para al filme Expreso de Medianoche.
Stone está en la misma línea de otros incómodos librepensadores como Tom Wolf, Truman Capote, y más acá Michael Moore. Narrando sobre la sórdida historia de un ciudadano preso de una guerra entre facciones paraestatales de inteligencia, incursionando en la traumática guerra de Vietnam, como hundiendo el dedo sobre el magnicidio más enigmático del siglo XX, como lo fue el asesinato de John Kennedy, Stone demuestra basicamente dos cosas que explican su presencia en la selva colombiana de hoy: primero, es un intelectual verdaderamente comprometido con su tiempo (frase hecha en otras décadas pero pocas veces a la medida de este caso) que además tiene el valor de jugarse sin importarle otra cosa que la búsqueda de la verdad histórica y segundo, tiene muy en claro, como me lo dijo en aquella tarde de entrevista en el Hotel Alvear, "que si los EE.UU quieren seguir liderando en Occidente deben desprenderse de las lacras internas que amenazan a su sociedad". No es poco